04:41h. Martes, 23 de Mayo de 2017

Ser joven en Venezuela; por Deivy Garrido

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Mientras los jóvenes de otros países viven una vida “normal”, sin preocuparse por hacer colas, marchas, que han dicho los políticos, rebuscar en redes sociales información de lo que está pasando porque son los medios digitales quienes transmiten, los jóvenes venezolanos y la sociedad en general, vivimos cargados de estrés e impotencia con todo lo que ocurre día a día, que deja consternados a muchos; como me paso a mí cuando vi el video de la tanqueta que atropelló al chamo en Altamira.

La juventud venezolana; en su mayoría somos jóvenes que cuando mucho tendrán 27 años, en mi caso 21, con recuerdos muy vagos o ninguno de nuestra infancia, de eso que quienes gobiernan llaman “La 4ta República”, he escuchado historias sobre que en esa época, se vivía mejor que ahora, sinceramente lo creo porque he visto eso en otros países. Donde existe el libre mercado, si, como antes, cuando ibas a un supermercado y podías escoger la cantidad de productos que quisieras y de la marca que quisieras. Si, esa época donde existían varias cadenas de supermercados y no se conocía el famoso “Exprópiese”    

Pero así como hay jóvenes que queremos algo distinto, una realidad mejor a lo que hemos visto todos estos años de nuestras vidas, también hay jóvenes que creen que esto es lo mejor que le ha podido pasar al país, parece increíble pero es así. Jóvenes que los han llenado de odio por el que piensa distinto; porque a esos a quienes odian sus padres pueden costearle un viaje dentro o fuera del país, comprarle cosas de marcas y pare de contar, todo esto con una finalidad, volver al indefenso que no tiene recursos en el “Pueblo” y convertirnos en el “Anti-pueblo” a los que por así decirlo tenemos recursos así sea mínimos por la crisis económica.

El otro día conversaba con un amigo escritor de Chile. El se reía porque pensaba que yo estaba bromeando cuando le dije: “Aquí estamos tan mal que tienes que llegar a una panadería y preguntar si venden pan”, el estaba incrédulo, sabe que las cosas aquí están mal pero no se imagino que en un país petrolero, tienes que preguntar si venden pan.

Ahora, hablemos de ser joven en Venezuela para independizarse… ¿Cuánto cuesta una vivienda?, ¿Cuánto cuesta un carro?, ¿Una nevera?, ¿Una Lavadora?, ¿Cocina? y pare de contar la interminable lista de cosas que se necesitan para independizarse. Empecemos por lo básico, la vivienda, comprarla o alquilarla es imposible, nos quieren hacer pensar que no podemos tener algo mejor, porque está bien vivir con nuestros padres; pero ¿Hasta cuándo?, si un sueldo, bueno, digamos que son 2 si se tiene pareja, igual no alcanza para cubrir lo básico.

Mientras los jóvenes de otros países hacen colas interminables para comprar el ultimo celular de moda, aquí hacemos colas interminables para ver si compramos el último paquete de harina, mientras ellos ven calles limpias o siendo remodeladas, nosotros vemos calles sucias, descuidas o llenas de basura con personas revisando a ver que consiguen.

Parece mentira, pero intentan hacernos creer que la comida se compra con colas, que comprar una vivienda, un carro de agencia, un celular de alta gama y cualquier “lujo” que no sea de primera necesidad, no lo puede hacer ni tener “el pueblo”, porque en la vida revolucionaria, tener “lujos” no es indispensable para los “pobres”.

Al menos yo, no quiero esto para mi futuro, querer calidad de vida y marchar por eso, no es un delito. Han intentado hacer creer que protestar es alterar la paz del país, pero ¿Te has puesto a imaginar abrir el grifo del agua a cualquier hora y realmente tengas el servicio que pagas?, porque yo lo he hecho y me sorprende que permitimos como sociedad, que nos denigraran hasta tal punto de racionarnos el agua, la luz, y todos los servicios básicos. Entonces es cuando me pregunto: ¿Cuál paz?, si seguramente mientras estas leyendo esto, le están arrebatando la vida a un venezolano para despojarlo de sus pertenencias y con esto enlutando a una familia, a la que nadie podrá devolverle a su familiar.

¿Escuchar a la gente es tan difícil?, las cosas no son eternas y tienen que entenderlo, la vida es así, hoy estas en un sitio y mañana en otro. Recuerdo que leí en un libro una frase muy interesante: “Existen dos verdades; la verdad verdadera y la verdad jurídica. ¿Cuál de las dos crees tú que es la verdad?” Es una frase que busca confundir al lector porque la “verdad”, realmente no existe, porque ambas partes siempre contarán la historia a su conveniencia, solo existe la razón y es evidente en este conflicto que se vive en Venezuela, quienes tienen la razón.

Ser joven en Venezuela es todo un reto, si decides estudiar y no tienes acceso a una universidad pública, costear la privada es técnicamente imposible. Si decides independizarte es poco probable que lo logres por la crisis que se agrava cada día. Si te enfermas de algo “normal”, te operan o tienes una enfermedad que requiere tratamiento para el resto de tu vida, vives un calvario para conseguir al menos un medicamento de la lista.

Ser joven en Venezuela, no es fácil pero estoy seguro que esta lucha de la juventud y toda la sociedad, en unos años habrá servido para estar mucho mejor, porque yo no pido que seamos como Dubai, pero que al menos pueda conseguir lo que necesito, en cualquier lugar. Si, como antes, cuando se podía comprar una harina en la bodega…

Sigo solicitando la apertura del canal humanitario, para que los niños que han sido publicados y los que no en esta columna semanalmente, reciban su tratamiento y puedan salvar sus vidas. No permitir el acceso a los medicamentos es violación de los derechos humanos.

 

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