14:38h. Jueves, 20 de Julio de 2017

Chile: Una vía rápida y segura para los venezolanos

venezolanos-en-chile

Cuando recibió el diploma que lo acredita como licenciado en Comunicación Social en la Universidad Monte Ávila, Carlos Torres sabía que no desarrollaría su carrera profesional en Venezuela. Durante un período de siete u ocho meses evaluó posibles destinos para huir de los problemas del país y el 5 de noviembre del año pasado aterrizó en Santiago de Chile.

“Mi objetivo era irme a América Latina porque no hablo inglés. Empecé a averiguar sobre cada país de la región entre mis conocidos. Al final tenía tres opciones: Argentina, Chile y Perú. El primero era complicado por la situación económica y el último por los trámites migratorios”, dice Torres (24 años) para resumir el análisis que hizo antes de viajar.

¡Por crisis! Comunidad judía le dice adiós a Venezuela

Su caso está lejos de ser único. El anuario estadístico del Departamento de Migración y Extranjería revela que Chile entregó 7.978 visas de residencia temporal a venezolanos en 2015, un incremento de 209% en comparación con 2014. También otorgó 1.349 visas de permanencia definitiva, un aumento de 97% con respecto al año previo.

Santiago-de-Chile

En 2016 probablemente habrá un alza de similares proporciones, pues el ingreso de venezolanos no se ha detenido. César Márquez, diseñador de 28 años, llegó al país el 1º de junio, después de intentar hacer vida en Panamá (en donde residía desde octubre de 2014) y evaluar alternativas como México y Ecuador. “Veo que hay muchas oportunidades”, comenta.

Las cifras oficiales, además, no incluyen casos como el de Andreína Dezzeo. La abogada de 29 años aprovechó que su abuelo materno era chileno, tramitó la nacionalidad (con la ayuda de una amiga en Santiago) y viajó en octubre de 2015. “Nunca antes había venido y no tenía idea de nada en profundidad, más que las cosas que mi abuelo me contaba desde niña”, relata.

Lo cierto es que la colonia venezolana se ha convertido en la segunda que más crece, detrás de la haitiana, aunque todavía está muy lejos de ser tan numerosa como la peruana, la boliviana y la colombiana. La presencia de los venezolanos ha sido objeto de varios artículos de prensa y de este reportaje transmitido por Televisora Nacional (TVN, canal estatal) en mayo.

Una visión positiva

Torres se desborda en elogios cuando habla de Chile. “Es un país que los venezolanos admiramos por sus políticas internas (…) Estamos muy agradecidos porque los procesos para gestionar el visado son impecables y eso nos permite regularizar en tiempo récord nuestra situación legal, así como ejercer nuestra profesión sin obstáculo alguno”, afirma.

Márquez no puede evitar la comparación con Panamá: “En Chile el trámite migratorio es más sencillo, el alquiler de vivienda menos complicado y costoso y el mercado sale súper económico”. También destaca la acogida al extranjero, que contrasta con la creciente xenofobia que encontró en el istmo: “Lejos de lo que se puede pensar, los chilenos nos respetan y nos consideran”.

Dezzeo reconoce que “es una sociedad bastante clasista” y que “la educación es muy cara”, pero su opinión general del país también es positiva: “hay muy buena relación entre lo que se gana y lo que se gasta, si te esfuerzas en el trabajo es muy bien valorado, me encanta que se puede andar en bicicleta por todos lados. Realmente me siento súper cómoda. Es mi segundo hogar”.

Estas opiniones favorables son compartidas por la mayoría de sus compatriotas: los venezolanos que residen en Chile lo ven como un país con un sistema político estable, una economía próspera y seguridad ciudadana. La paradoja es que los chilenos no tienen una visión tan positiva si no que, por el contrario, su percepción del país es cada vez más negativa.

En agosto la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (la más prestigiosa de Chile) reveló que 48% cree que la situación económica es “mala o muy mala” y 68% añade que “no cambiará” en los próximos 12 meses. En materia política los resultados son peores: 68% califica la situación como “mala o muy mala” e igual porcentaje dice que “no cambiará”.

Nelson Betancourt –geógrafo de 33 años que llegó en febrero de 2010, cuando las visas a venezolanos no llegaban a 1.000 por año– entiende la desazón de los chilenos: “Antes el dólar valía 530 pesos y ahora supera los 670, hay un menor dinamismo económico y la vivienda se ha encarecido mucho”. A pesar de eso, tiene una visión positiva del país: “Siento que está bastante bien”.

Sensación de seguridad

La delincuencia es, según el sondeo de la CEP, el problema que más preocupa a los chilenos: 52% cree que es el asunto al que las autoridades deberían dedicar su mayor esfuerzo, por encima de salud (36%), corrupción (36%) y educación (34%). Además, el aspecto peor evaluado del gobierno de Michelle Bachelet es la gestión en materia de seguridad ciudadana.

Las cifras de Carabineros (policía) muestran que en el primer semestre de 2016 hubo 264.363 delitos en todo el país, una disminución de 5% frente a igual período de 2015. Dos tercios fueron “delitos contra la propiedad”, mientras que los restantes fueron “delitos violentos”. Esta categoría incluye los homicidios, que sumaron 211 en la primera mitad del año, 0,1% del total.

Los venezolanos, que vienen de una situación de inseguridad mucho más grave, se sienten seguros en Chile. “Es la antítesis de lo que vivimos en Venezuela”, afirma Torres. “En Panamá la inseguridad ha ido creciendo mucho más”, dice Márquez para reincidir en la comparación. “Conozco una sola persona a la que han robado desde que estoy en Santiago”, agrega Betancourt.

Incluso Dezzeo, que fue víctima de un delito, se siente segura en Chile. “Trabajo en una joyería y nos asaltaron en febrero. Ha sido lo más traumático que me ha pasado, sobre todo por venir huyendo de la inseguridad en Venezuela. De todas maneras, esto no me hace pensar que sea inseguro, simplemente trabajo en un rubro vulnerable en cualquier parte del mundo”, explica.

Mano de obra calificada

Otro problema que preocupa a los chilenos es la desaceleración económica. El cobre (principal producto de exportación del país y fuente de aportes al fisco) ha corrido la misma suerte que el petróleo y su precio ha caído desde máximos históricos de 4 dólares por libra en 2011 hasta un promedio de 2,14 dólares entre enero y julio de 2016, según la Comisión Chilena del Cobre.

La consecuencia ha sido que el crecimiento del producto interno bruto de Chile ha bajado de 6% en 2011 a 1,9% en el primer semestre de este año. Muchos especialistas también responsabilizan del retroceso al impacto de las reformas de Bachelet, pero más allá de eso, lo cierto es que la desaceleración ha llevado el desempleo hasta 6,9%, la tasa más alta en cinco años.

Los venezolanos, sin embargo, no suelen tener mucho problema para conseguir empleo. Torres comenzó a trabajar en una tienda cuando tenía una semana en Chile y aunque ganaba poco más de sueldo mínimo le alcanzaba para cubrir sus gastos. Luego fue contratado como operador de telemarketing y ahora es asesor comercial en una empresa que lo contactó por Linkedin.

Dezzeo, con la ventaja de tener la nacionalidad, obtuvo su empleo el mismo día en que llegó al país y le ha ido tan bien que todavía no ha hecho los trámites para validar su título de abogada. Para Márquez tampoco fue difícil encontrar trabajo: a un mes de su llegada ya tenía un empleo en su área en una empresa de organización de eventos.

El caso de Betancourt es distinto, porque migró a Chile con una oferta de trabajo. Admite, sin embargo, que las cosas no son tan fáciles como antes: “Poco tiempo después de llegar al país (al que se vino recién graduado) intenté cambiar de trabajo, me postulé a varios cargos y me salieron tres entrevistas muy rápidamente”, recuerda.

Un factor que ayuda a los oriundos de la tierra de Simón Bolívar es su alta calificación. De los 15.000 venezolanos que recibieron visas de residencia temporal en Chile entre 2011 y 2015, 35% tiene estudios universitarios y 6% formación técnica profesional, según los datos del Departamento de Extranjería y Migración.

Con información El Impulso